jurisprudencia

Confirma, de esta forma, la sentencia de la sección segunda de la Audiencia Provincial de A Coruña, que absolvió a la abuela y a la madre de la menor, a las que la Fiscalía acusaba de consentir las agresiones sexuales.
 
La pareja estaba pasando la cuarentena en el mismo domicilio y una vez decretada la orden de protección el detenido se ha marchado a su casa.
 
El hombre ha sido condenado a veinte años y tres meses de cárcel. En enero de 2018 secuestró a una mujer, la agredió sexualmente, la golpeó y la sometió, con violencia e intimidación, a un trato degradante con continuas humillaciones y vejaciones.
 
Tribunal Supremo
Los hechos ocurrieron después de una fiesta en el domicilio del condenado en la que se celebró el cumpleaños de la víctima.
El tribunal considera probado que el imputado pretendía acabar con la vida de la víctima al atacarla “por sorpresa y por detrás” cuando estaba “desprevenida” en el baño.

El acusado fue condenado por un delito de abuso sexual en concurso ideal con un delito leve de falta de respeto y consideración debida a la autoridad.

Un vecino de Telde (Las Palmas) de 25 años ha ingresado en prisión por orden judicial tras ser juzgado y condenado en firme en el mismo día en dos causas distintas: una por violencia de género –golpeó a su pareja- y la otra por desobediencia a la cuarentena impuesta para hacer frente al coronarivus –salió a la calle el domingo a “increpar e insultar” a los vecinos del barrio-.

El guardia civil ha sido condenado a cuatro años y siete meses de cárcel y a seis años de inhabilitación por cometer un delito de malos tratos y otro de violencia habitual, así como un delito continuado de amenazas y otro de descubrimiento y revelación de secretos.

Le considera culpable de un delito contra la libertad sexual. La niña pasaba un mes de verano con su abuela y su tío en un apartamento en la localidad en la que trabajaba el condenado.
Le considera culpable de los delitos de tentativa de homicidio, lesiones y malos tratos en el ámbito familiar. No podrá acercarse ni comunicarse con la víctima, a la que indemnizará con más de 4.000 euros por las lesiones, las secuelas y el daño moral que le generó.
 

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