28 de mayo: Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres

27/05/2020

El Día Internacional de Acción para la Salud de las Mujeres tuvo su origen en el año 1987 en la reunión de integrantes de la Red Mundial de Mujeres por los Derechos Sexuales y Reproductivos, realizada al terminar el V Encuentro Internacional sobre Salud de la Mujer, llevado a cabo en Costa Rica. Se designó esta fecha para abordar las diversas causas de enfermedad y muerte que enfrentan las mujeres y que siguen vigentes aún en nuestros días. Una de ellas es la mortalidad materna, en la que un retraso de apenas unas horas puede determinar la diferencia entre la vida y la muerte.

El derecho a la salud es un derecho humano universal recogido por la Organización de Naciones Unidas (ONU) y la Organización Mundial de la Salud (OMS). Sin embargo, los datos demuestran que mujeres y niñas se enfrentan a una serie de obstáculos para poder ejercer este derecho. Según la OMS, algunos de los factores socioculturales que impiden que las mujeres y niñas se beneficien de servicios de salud de calidad y alcancen el máximo nivel posible de salud son: las desigualdades en las relaciones de poder entre hombres y mujeres; las normas sociales que reducen las posibilidades de recibir educación y encontrar oportunidades de empleo; la atención exclusiva a las funciones reproductoras de la mujer, y el padecimiento potencial o real de violencia física, sexual y emocional.

Violencia de género, principal factor de mala salud en las mujeres

La violencia contra la mujer, especialmente la violencia doméstica y el abuso sexual, conlleva muchas consecuencias negativas para la salud de mujeres y niñas en todo el mundo. Algunas afectan la salud física y otras la salud mental, e influye en todos los aspectos de sus vidas, de su salud y la de sus hijos e hijas, y se extienden, además, al conjunto de la sociedad implicando importantes costes laborales, sociales y económicos. 

El impacto de la violencia de género en la salud mental conlleva trastornos depresivos, trastornos de estrés postraumáticos, trastornos disociativos, abuso de drogas y sustancias tóxicas, e incluso el suicidio.Con respecto a la salud física, las consecuencias van desde las lesiones, a problemas de salud crónicos (problemas de vista, migrañas, dolores músculo esqueléticos,...), o trastornos gastrointestinales. 

Las mujeres que sufren violencia machista también tienen moyores riesgos de padecer problemas ginecológicos como dolor pélvico crónico, histerectomía, sangrados e infecciones vaginales, coitos dolorosos e infertilidad. La probabilidad de tener un aborto espontáneo o inducido también es mayor en las mujeres con violencia de pareja. 

La exposición a la violencia de género tiene graves consecuencias en las hijas e hijos de las mujeres maltratadas. Crecer durante la infancia y la adolescencia en entornos violentos supone un grave riesgo para la integridad física y psicológica de los y las menores de edad. Algunas de las consecuencias directas que la violencia ejercida sobre la madre puede tener en la salud y desarrollo de los hijos y las hijas son un retraso en el crecimiento, problemas de sueño, alteraciones emocionales o problemas cognitivos y de conducta.

Para más información sobre cómo afecta la violencia de género a la salud de las mujeres, recomendamos el segundo número de 'Cuadernos para la Salud de las Mujeres', de Isabel Ruiz Pérez y Guadalupe Pastor Moreno, editado por el Instituto Andaluz de la Mujer. 

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